“DIME CON QUIEN ANDAS Y TE DIRE QUIEN ERES”
LOS NEGOCIOS DEL INVAP
INVAP ha recibido durante muchos años un trato privilegiado del estado argentino, a pesar de incurrir en una serie de emprendimientos riesgosos, que generaron enormes gastos públicos y lo que es aun mas grave “produjo una serie de conflictos a nivel nacional e internacional”.
Uno de los conflictos, que termino en escándalo internacional, comenzó en el año 1990 con el gobierno iraní, al suscribir un “acuerdo de transferencia nuclear por U$S 500 millones” (1).
Dicho Acuerdo despertó muchas sospechas a nivel internacional. En realidad, ya se había firmado casi en secreto en el año 1987, un convenio en el cual INVAP realizaría modificaciones en un reactor experimental y la provisión para ese de uranio enriquecido (2).
Cuando finalizo el conflicto bélico con Irak en 1988, Irán retoma las negociaciones con nuestro país.
Es entonces cuando se hace sentir la presión de los EE.UU. para evitar nuevos envíos a Irán. Así en enero de 1992, en el puerto de la ciudad de Campana Pcia de Buenos Aires, se detiene el primer embarque de maquinas, herramientas y tuberías “de uso dual” – es decir que pueden ser utilizadas para usos pacíficos y militares – destinado a una planta piloto para la purificación de uranio y fabricación de combustibles (3).
En 1995 el director de Middle East Data Proyect, Kenvath Timmerman, da a conocer un informe donde figura que en 1989 INVAP firma un contrato por U$S 18 millones con Irán para construir instalaciones sin salvaguardas para procesar uranio.
El objetivo era procesar combustible para un reactor que Irán había adquirido en China y que fue reacondicionado y reprocesado para la obtención de plutonio (4).
La suspensión de los contratos nucleares con Irán ha sido relacionado recientemente con los actos terroristas ocurridos en 1992 a la Embajada de Israel y en 1994 a la AMIA en Buenos Aires. La información señala que los atentados fueron originados por os servicios secretos iraníes, en represalia por el incumplimiento argentino de contratos de transferencia de tecnología nuclear (5).
En 1991 por presión de otros países, la Argentina desistió de las operaciones, que sin duda debe haber disgustado al país comprador (6).
INVAP se vio obligada a revisar varios de sus negocios en marcha, ya que la mayoría de los países con los que tenia relaciones comerciales eran árabes. Así tuvo que cancela un contrato con Siria por la venta de un reactor nuclear.
INVAP, al verse obligada a suspender sus contratos le reclamo de resarcimiento económico al estado nacional, por haber perdido los U$S 18 millones.
En un informe esta empresa declaraba “ante la decisión del PEN de cancelar/suspender los contratos con la Republica de Irán, INVAP ve repentinamente amenazada su existencia” (7).
El Gerente General de la empresa, SR Héctor Otheguy, comenzó una fuerte operación de lobby- es lo que mejor realiza especialmente cuando la situación es muy confusa o muy resistida y en muchos aspectos contrarias a la legalidad- en el Parlamento Argentino.
Con éxito, Otheguy logro una condonación para INVAP de deudas impositivas para recuperar los importes de los contratos caídos por su fracasada venta a Irán.
Asimismo el Estado Nacional tambien debió negociar una indemnización con Irán.
El INVAP siguió insistiendo en vender tecnología nuclear sensitiva a países con serios conflictos internacionales, así luego de fuertes presiones internacionales fue suspendida una venta de un reactor a Siria. En ese entonces nuestro país acababa de sumarse como “miembro pleno del Tratado de no Proliferación Nuclear”.
Al cerrarse el camino para vender tecnología nuclear sensitiva para el posible desarrollo de artefactos nucleares, INVAP sumo todos sus esfuerzos a la venta de los reactores “CAEM” (kilowatios limpios), que en la actualidad se ve desbaratada por la decisión de la Justicia Federal, amparándose en el articulo 41 de nuestra Carta Magna, que prohíbe el ingreso de todo residuo radiactivo al territorio nacional.

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